Ocupa tu lugar
De hacerlo todo a ponerte al frente de tu negocio
Elige el hueco que te venga bien: 20 minutos para ver juntas si este es tu momento.
¿Prefieres escribirme? Háblame por WhatsApp
Tu equipo se ha ido a casa. Tú sigues repasando lo que han hecho.
Empezaste sola. Sacaste el negocio adelante con tus manos, tu cabeza y muchas horas. Ahora tienes equipo, pero todo sigue pasando por ti: las dudas, las decisiones, los fuegos, la última revisión.
Y aunque el negocio es tuyo, a veces te sientes pequeña delante de tu propio equipo. Te cuesta pedir, marcar límites, decir «esto se hace así». Lo de «liderar» te suena a gran empresa, a algo que no va contigo.
Delegas, sí. Y luego lo revisas. O lo rehaces, porque «tardo menos» o porque «nadie lo hace como yo». Tu equipo te pregunta lo que podría resolver solo, y tú contestas, porque es más rápido.
Sin darte cuenta, no estás delegando: estás maternando a tu equipo. Y mientras tanto, lo que solo tú puedes hacer, pensar hacia dónde va tu negocio, se queda siempre para mañana.
¿Y si lo que te frena no fuera un defecto, sino una fortaleza a todo volumen?
Lo que te trajo hasta aquí es lo que ahora te frena
Las mismas fortalezas que te permitieron sacar tu negocio adelante sola son las que hoy pueden estar impidiéndote dirigir a tu equipo. Gira las cartas y mira si te reconoces en el «muy presente».
No se trata de cambiar quién eres. Se trata de ecualizar: subir o bajar el volumen de cada fortaleza según lo que pide cada momento.
De «la que lo hace todo» a «la que lleva las riendas»
Sabes qué te frena
Pones nombre a tu fortaleza motor y a tu fortaleza freno. Dejas de pelearte contigo y aprendes a bajarle el volumen.
Un rumbo claro
Sabes qué negocio y qué equipo quieres tener dentro de un año, y qué necesitan de ti. Y tu equipo también lo sabe.
Te sientes legitimada
Dejas atrás el «¿quién soy yo para mandar?». Decides, marcas prioridades y lo sostienes.
Sueltas de verdad
Decides qué haces tú, qué delegas y qué contratas, y delegas tareas reales sin pasarte la tarde revisándolas.
Un equipo que aporta
Construyes el mapa de fortalezas de tu equipo y empiezas a aprovechar su talento, no solo su ayuda.
Un plan ya en marcha
Terminas con tu plan a 90 días funcionando y una compañera que te acompaña después del programa.
Lo que vamos a trabajar, semana a semana
Una sesión cada semana: grupal o individual. Cada fase viene con una de las cartas de fortalezas que te acompañarán en el proceso. Tócala para darle la vuelta.
Punto de partida y rumbo
Legado
Solo te mueven los objetivos trascendentes y los proyectos a largo plazo para mejorar el mundo.
Te ilusiona generar un impacto positivo y sabes que lo que haces hoy tiene un para qué mañana.
Los grandes propósitos no te motivan y no te involucras en proyectos a largo plazo.
¿Qué paso pequeño de hoy conecta con la huella que quieres dejar?
La carta que acompaña esta fase
Mi punto de partida
Por fin pones nombre a lo que te está frenando y ves con claridad desde dónde partes.
- Haces el test de fortalezas y tenemos la sesión de devolución de tu perfil.
- Identificamos tu «fortaleza motor» y tu «fortaleza freno». A menudo son la misma, usada en exceso.
- Fijas un objetivo concreto y observable: qué quieres que cambie en cómo diriges tu equipo.
Mi visión: hacia dónde voy
Recuperas el rumbo: hacia dónde quieres llevar tu negocio y qué papel quieres tener en él.
- Conoces a tus compañeras presentándote desde tus fortalezas.
- Taller Visión, Estrategia y Táctica aplicado a tu negocio para el próximo año.
- ¿Qué negocio y qué equipo quieres dentro de un año, y qué necesitan de ti?
RetoEscribir tu visión en una frase y dejarla a la vista.
Conciencia e identidad
Valentía
Te lanzas a situaciones arriesgadas, a veces sin medir bien las consecuencias.
Superas el miedo para actuar y ayudar a otras, y te sientes satisfecha al hacerlo.
Ante situaciones difíciles o desconocidas, el miedo te lleva a evitar o a huir.
¿Qué paso pequeño puedes dar aunque tengas miedo… o qué riesgo te conviene medir antes?
La carta que acompaña esta fase
Del «lo hago yo» al «lo dirijo yo»
Descubres lo que le cuesta a tu equipo, y a tu negocio, que todo pase por ti.
- Dibujas la línea del tiempo de tu negocio, de «sola» a «con equipo», y marcas cuándo dejaste de dirigir para ponerte a hacer.
- ¿Qué le pasa a tu equipo cuando tú no ejerces tu papel?
RetoRegistrar durante una semana a dónde se va tu tiempo.
Mis fortalezas: motor y freno
Dejas de pelearte contigo: lo que te frena no es un defecto, es una fortaleza a demasiado volumen.
- Cómo una fortaleza muy presente te mantiene atrapada en la operativa.
- Compartes tu fortaleza freno y el grupo te devuelve cómo sería en su versión equilibrada.
RetoBajar el volumen de esa fortaleza en una situación concreta.
Yo 2.0
Compruebas que puedes ser la jefa sin convertirte en otra persona.
- Ejercicio «Yo 2.0: diferente, pero siempre yo».
- Decides qué fortalezas dejas atrás, cuáles mantienes y cuáles potencias ahora que tienes equipo.
RetoEscribir un párrafo sobre la jefa que quieres ser para tu equipo.
Mitad de camino
Un respiro a solas conmigo para ajustar el foco justo cuando aparecen las dudas.
- Revisamos tu avance y lo que sigue bloqueado. Es la semana en la que suele aparecer la resistencia.
- Profundizamos en tu fortaleza freno: aprender a ecualizarla y a discernir cuándo sí y cuándo no usarla.
Autoridad y confianza
Te das permiso para mandar en tu propio negocio, sin pedir perdón.
- Recoges las veces que ya has dirigido, decidido y marcado el camino, aunque no te lo reconocieras.
- La voz crítica frente a la voz de tus fortalezas.
RetoUna acción visible de autoridad: tomar una decisión sin consultar o marcar una prioridad al equipo.
Acción y equipo
Directividad
Diriges tanto que todo acaba haciéndose a tu manera… o lo acabas haciendo tú. Delegar te cuesta.
Propones, implicas y cuidas el ambiente a la vez. El objetivo avanza y el equipo se siente parte.
Prefieres que otras lleven el mando. Cuando te toca liderar, aparecen la inseguridad y los nervios.
¿Qué decisión pequeña podrías tomar tú esta semana… o qué tarea podrías soltar sin revisarla?
La carta que acompaña esta fase
Modo tarea / modo persona
Dejas de apagar fuegos y empiezas a reservar tiempo para las personas de tu equipo.
- Dirigir bien un equipo combina los dos modos y sabe pasar de uno a otro.
- Detectas las señales que te dicen cuándo cambiar de modo.
RetoBloquear en tu agenda un espacio semanal en «modo persona».
Soltar para ponerte al frente
Recuperas horas y energía para lo que solo tú puedes hacer.
- Delegación basada en fortalezas sobre un proyecto real: qué haces tú, qué delegas y qué contratas.
- Trabajamos en grupo las creencias que te impiden soltar.
RetoDelegar al menos una tarea real y observar qué ocurre.
Mi equipo, sus fortalezas
Empiezas a ver a tu equipo como gente que aporta, no solo que ayuda.
- Construyes el mapa de fortalezas de tu equipo.
- Detectas los huecos y los excesos, y cómo complementarse.
RetoUna conversación de fortalezas con al menos una persona de tu equipo.
Integración
Persistencia
Vas a por el objetivo cueste lo que cueste, sin mirar el desgaste físico o emocional.
Confías en lograr lo que te propones, te pones metas a tu medida y sabes cuándo parar.
Cuando algo se pone difícil, cambias de objetivo y desistes.
¿Qué objetivo merece un empujón más… y cuál te está costando más de lo que te da?
La carta que acompaña esta fase
Mi plan para seguir al frente
Ordenas todo lo vivido en un camino claro, hecho a tu medida.
- Balance del antes y el después.
- Defines los pilares de tu plan: tu fortaleza freno, la delegación, tu equipo y tu visión.
- Pruebas una primera acción esa misma semana.
Me comprometo ante el grupo
Cierras acompañada, con un compromiso ante el grupo para no volver a los viejos hábitos.
- Presentas tu plan a 90 días y recibes las aportaciones del grupo.
- Anticipamos las recaídas: bajo presión, la fortaleza freno vuelve a aparecer.
- Cada compañera nombra una fortaleza que ha visto crecer en las demás.
Una hora con estructura, no charlas
Cada semana sigue el mismo ritmo, para que sepas a qué vienes y te lleves algo que aplicar al día siguiente.
Tu compañera de fortalezas
Formamos parejas con perfiles complementarios que se apoyan entre sesiones y siguen activas durante los 90 días posteriores al programa.
Tu cuaderno de trabajo
Reúne tus fichas, retos y aprendizajes, y se cierra con tu «Yo 2.0» y tu plan de acción.
Medimos tu avance
La escala «ocupo mi lugar en mi negocio», del 1 al 10, al empezar, a mitad y al final. Para que veas el cambio, no solo lo sientas.
«Esto va de ti»
«Mi equipo estaba creciendo y tenía que salir de estar escondida, en un lugar de segunda, para estar de repente al frente. Sentía que todavía no tenía el poder ni el valor para hacerlo. Descubrí que tengo la capacidad de autorregular mis fortalezas: potenciar lo que tengo que potenciar y regular lo que tengo que regular. Con mi equipo puedo ser más clara, más coherente, más humana.»
Rosa V. · Onna Movimiento y Salud
«No es lo mismo buscar la solución desde el miedo que desde mis fortalezas.»
Clara S. · Luna Clara
Ocupa tu lugar
- 3 sesiones individuales conmigo
- 9 sesiones grupales de una hora
- Test de fortalezas y devolución de tu perfil
- Cartas de fortalezas para trabajar contigo y con tu equipo
- Cuaderno de trabajo
- Compañera de fortalezas durante el programa y 90 días más
- Grupo de WhatsApp con tus compañeras
- Las sesiones grupales quedan grabadas
Inscripciones abiertas hasta el domingo 8 de noviembre a las 21:00.
¿Prefieres escribirme? Háblame por WhatsApp
Garantía de 15 días. Si en los primeros 15 días desde que empieza el programa sientes que no es para ti, te devuelvo tu inversión.
Soy Judith Mellado
He pasado muchos años trabajando en empresas: impartiendo formación y sentada en mesas de negociación. Y, colaborando con asociaciones de emprendedoras, he formado a muchas mujeres que, como tú, han sacado adelante su propio negocio.
Yo también soy emprendedora, así que sé lo que es tener un negocio entre manos y querer llegar a todo.
Soy coach de fortalezas y experta en género. Esa mirada de igualdad me permite reconocer lo que muchas veces hay detrás de un «me cuesta mandar»: los mandatos que aprendimos, el síndrome de la impostora o el síndrome de Solomon, que nos lleva a escondernos para no destacar. Muchas aprendimos a desarrollar unas fortalezas, como el cuidado o la prudencia, y a aparcar otras, como la directividad o la valentía.
Trabajar con tus fortalezas es una forma muy directa de quitarte esos prejuicios de encima. Cuando descubres que lo que te frena no es falta de talento, sino algo que aprendiste, puedes empezar a ocupar el lugar que te corresponde en tu negocio.
«Ocupa tu lugar» es el programa que une todo esto.
Ponerte al frente sin dejar de ser tú.
Ocupa tu lugar es para ti si…
Es para ti si…
- Tienes un negocio con equipo, aunque sea pequeño, o diriges un equipo en una empresa.
- Todo sigue pasando por ti y no encuentras tiempo para lo estratégico.
- Delegas y luego lo revisas, o lo rehaces.
- Te cuesta decidir, marcar prioridades o poner límites a tu equipo.
- Te sientes pequeña delante de tu equipo y te cuesta imponerte.
- Quieres ser la jefa a tu manera, sin convertirte en otra persona.
- Te apetece hacerlo acompañada de otras mujeres en tu misma situación.
No es para ti si…
- Todavía no tienes equipo ni a nadie a quien dirigir.
- Buscas una fórmula rápida o un manual de gestión para aplicar sin más.
- No estás dispuesta a mirar cómo diriges hoy y a probar cosas nuevas.
- No puedes reservar una hora a la semana durante 12 semanas.
Lo que suelen preguntarme
No tengo tiempo. ¿Cuánto me va a pedir?
Una hora a la semana (solo la primera sesión, la de tu perfil de fortalezas, dura hora y media) y un reto pequeño que haces dentro de tu jornada. No vas a añadir más carga: vas a ir quitándote la que no es tuya.
¿En qué horario son las sesiones?
Las grupales son por la tarde y el horario lo cerramos con el grupo. Las individuales las agendamos contigo.
¿Y si no puedo ir a alguna sesión?
Las sesiones grupales quedan grabadas para que puedas verlas después. Aun así, te animo a venir en directo: es donde el grupo te da más.
Mi equipo es muy pequeño. ¿Me sirve?
Sí. Si tienes aunque sea una persona a la que diriges y sigues haciéndolo todo tú, el programa es para ti. Precisamente es el mejor momento para ordenar tu forma de dirigir antes de seguir creciendo.
No soy emprendedora, dirijo un equipo en una empresa. ¿Encajo?
Sí. El programa está pensado para emprendedoras con equipo y también para mujeres que dirigen equipos en empresas.
¿Cómo se paga?
Es un pago único de 777 € (IVA incluido). Si lo prefieres, puedes financiarlo con Klarna en 3 meses sin intereses. Te envío el enlace de pago cuando hablemos.
¿Y si empiezo y veo que no es para mí?
Tienes 15 días de garantía, que empiezan a contar cuando arranca el programa, no cuando te inscribes.
¿Qué pasa cuando terminan las 12 semanas?
Te vas con tu plan a 90 días ya en marcha y tu compañera de fortalezas sigue activa esos 90 días para que no vuelvas sola a los viejos hábitos.
Terminar la jornada sin pensar «mañana tengo que revisar lo que han hecho»
Tener una mañana a la semana para pensar en tu negocio. Que tu equipo resuelva sin llamarte. Coger vacaciones de verdad. Y hacerlo siendo tú.
Es tu negocio. Es tu lugar. Ocúpalo.
Quiero contarte mi casoGrupo de máximo 8 · Inscripciones hasta el domingo 8 de noviembre a las 21:00