emprendedoras que lideran
lidera desde tus fortalezas, no desde la fuerza
Para emprendedoras que quieren dirigir su negocio y su equipo sin agotarse ni dejar de ser quienes son.
¿Te suena?
Empezaste tu negocio para hacer lo que te apasiona y ahora pasas el día apagando fuegos. Te cuesta delegar, poner límites o decir que no sin sentir culpa. Tienes equipo, pero sientes que todo depende de ti.
Muchas mujeres aprendimos que liderar es aguantar, imponerse o poder con todo. Pero hay otra forma: liderar desde lo que eres, con tus fortalezas y con una mirada de género que te ayuda a soltar los mandatos que te frenan.
Tu camino, tu ritmo
TU ÉXITO
A veces el problema no es lo que te falta, sino lo que te sobra
Aprende a ecualizar tus fortalezas.
Tu capacidad de trabajo, tu sentido de la responsabilidad o tu perseverancia te han traído hasta aquí. Pero usadas en exceso pueden convertirse en agotamiento, control o dificultad para delegar. En el proceso aprendes a subir las fortalezas que tienes aparcadas y a bajar las que estás forzando, para liderar con equilibrio.
Un mapa claro de tus fortalezas y de cómo influyen en tu forma de liderar.
Saber qué fortalezas estás usando en exceso y cuáles tienes aparcadas.
Espacio para pensar en tu negocio, no solo para trabajar en él.
Límites claros y decisiones con menos culpa.
Herramientas para liderar a tu equipo desde las fortalezas de cada persona.
¿Qué dicen otras mujeres que han vivido este proceso?
Estaba agotada y confusa, como si estuviera en un río nadando contracorriente y sin ver la forma de salir. Me preocupaba mi falta de delegar y de poner límites, pero sobre todo anteponer las necesidades de los demás a las mías.
Al conocer mis fortalezas descubrí algunas que tenía y eran desconocidas para mí. Fue una buena forma de conocerme en profundidad y de entender por qué reacciono de cierta manera según las fortalezas que utilizo. Y también me llevé unas herramientas maravillosas para afrontar el día a día, porque se van aplicando de forma un poco inconsciente.
En mí aumentaron la seguridad y la confianza. En mi negocio, empecé a marcar la dirección y a poner límites y objetivos.
Se lo recomendaría sobre todo a personas que están sobrepasadas y quieren conocerse un poco mejor
Cuando empecé estaba abrumada, un poco perdida, desmotivada. Sabía que algo no estaba bien y quería cambiarlo, pero no sabía el camino ni la forma de atravesarlo. Mi equipo estaba creciendo y tenía que salir de estar escondida, de estar en un lugar de segunda, para ponerme de repente al frente. Y sentía que todavía no tenía el poder ni el valor para hacerlo.
Al ver mis fortalezas aprendí que tienen una cara y un revés: que no es bueno ser demasiado bueno, ni es bueno no ser bueno. A veces pecamos por exceso y a veces por defecto, y entonces simplemente hay que revisarlo y equilibrarlo. Descubrí que tengo la capacidad de autorregular mis fortalezas, y eso con mi equipo se nota: puedo ser más clara, más coherente, más humana. También me tranquiliza saber que lo que me pasa a mí no es solo mío, y que las personas que tengo enfrente son personas igual que yo.
Se lo recomendaría a esas personas que se sienten atascadas, que no saben hacia dónde tirar y que quieren actuar o cambiar. Porque esto va de ti: no va de que alguien te haga nada, sino de que tú te evalúes, te reinventes e investigues quién eres y cómo eres, para reformularlo y equilibrarlo.
Cuando empecé estaba desalineada con mi negocio: me preocupaba no estar haciéndome cargo como correspondía, y no lo estaba liderando.
Al ver mis fortalezas descubrí que el exceso de fortalezas, aunque sean positivas, también desequilibra. Te haces realmente consciente de lo que debes ajustar para estar en equilibrio. Durante un año y medio regulé la dirección del negocio, hasta poder liberarme de él vendiéndolo, que era el objetivo que quería conseguir.
Se lo recomendaría a cualquier persona que se sienta desalineada con sus valores y sus objetivos.
Yolanda Royo
¿Lideramos
desde tus fortalezas?
Cuéntame en qué momento está tu negocio y vemos juntas cómo puedo acompañarte. La primera conversación es gratuita y sin compromiso.
