De lo automático a lo pesado
Hay etapas en la vida en las que lo cotidiano fluye casi sin darte cuenta: el trabajo, las rutinas familiares, las responsabilidades que asumiste como parte de ser “la buena hija, la buena madre, la buena profesional”…
Pero al llegar la perimenopausia, algo cambia. De repente, esas mismas obligaciones que antes hacías en automático empiezan a pesarte. Lo que antes parecía normal ahora se siente como una carga.
Y no es que haya cambiado la tarea: has cambiado tú.
¿Y dónde está el origen de esas cargas invisibles? Pues resulta que muchas de esas responsabilidades no son obligaciones externas, sino autoimpuestas.
- Cumplir con expectativas de cómo “deberías ser”.
- Hacerte cargo de cosas que nadie te pidió, pero que asumiste por miedo al juicio.
- Poner siempre a los demás primero, sin cuestionar si tú también necesitas espacio.
Con los años, esos compromisos se acumulan formando capas. Y la perimenopausia, con todos sus cambios físicos, emocionales y vitales, actúa como una lupa: te muestra que no puedes —ni quieres— seguir cargando con todo
Por qué en la perimenopausia todo se cuestiona
Este es un momento natural de revisión y de redefinición.
Tu cuerpo cambia, tu energía cambia, y con ello cambia también tu manera de ver el mundo. Esa sensación de que “ya no puedo más con todo” no es una debilidad: es una señal de que estás lista para soltar lo que ya no te corresponde.
Lo que antes hacías sin pensar ahora lo miras con lupa, y empiezas a preguntarte:
- ¿Esto lo quiero o lo hago por cumplir?
- ¿Es mío o es una expectativa ajena?
- ¿Me suma o me resta?
La perimenopausia es una invitación a soltar cargas y a quedarte con lo esencial.

Soltar el perfeccionismo y abrir espacio para lo auténtico.
Soltar compromisos que ya no encajan.
Soltar la exigencia de cumplir con todo y con todos.
No se trata de abandonar responsabilidades importantes, sino de elegir con conciencia cuáles sí quieres mantener y cuáles es momento de dejar atrás
Si notas que lo que antes era “normal” hoy te pesa, no es un fallo: es la señal de que tu vida te está pidiendo otra forma de estar.
La perimenopausia no es el final de nada, es el comienzo de una etapa donde soltar es natural y necesario. Y al hacerlo, recuperas ligereza, claridad y autenticidad.
Si este tema te resuena y quieres acompañarte con calma y herramientas prácticas, me encantará verte en el próximo encuentro Perimenopausia en Calma.
