Cuando los propósitos dejan de ilusionar
Estamos cerrando el año y además de tu tablero de manifestación o tu pizarra con los lugares que quieres visitar, seguramente también estás preparando tu lista de propósitos para 2026.
Algunos de estos propósitos llevan en tu lista… ni se sabe… leer más, empezar a ir al gimnasio, bajar de peso…sin embargo estos propósitos ya no ilusionan, porque de repetirlos año tras año se sientan como una obligación.
¿Y si este año tus propósitos conectan de verdad contigo?
¿y si dejas que tu cuerpo te indique el camino?
Seguramente has notado que tu cuerpo está cambiando. Y es que la Perimenopausia es una transición, una invitación para vivir de otra manera, un ritual de paso que te invita a reconectar contigo.
Dejar fuera la autoexigencia también es un propósito

Por eso, si estás pensando en tus propósitos para 2026, quizá lo primero que puedas dejar fuera sea la autoexigencia disfrazada de motivación.
Ya no necesitas metas que te empujen.
Necesitas metas que te sostengan.
Metas que tengan que ver con escucharte más que con corregirte. Con entender tu cuerpo en lugar de luchar contra él. Con bajar el ruido interno y recuperar una calma que no sea pasividad, sino presencia.
Tal vez este no sea el año de proponerte hacer más, sino de aprender a hacer distinto.
De empezar a ir al gimnasio, pero no para bailar zumba, sino para entrenar tu fuerza. El objetivo no es convertirte en una señora “buenorra”, sino cuidar tu cuerpo para sentirte estable, capaz, autónoma.
De cambiar ciertos hábitos y comer de una forma que no te inflame, de dormir en serio (no como un premio cuando todo está hecho), de dejar de normalizar el cansancio, empezar a revisar relaciones que no te aportan, poner límites saludables…
Las transiciones se atraviesan conscientemente
Porque en perimenopausia ya no estás para negociar tu bienestar a cambio de cumplir expectativas ajenas. Estás en una transición vital.
Y las transiciones se atraviesan conscientemente.
Por eso, cuando pienses en tus propósitos para 2026, no te preguntes qué te falta. Pregúntate qué necesitas para vivir bien los próximos cuarenta años.
Porque entender tu cuerpo, comprender este cambio y vivirlo conscientemente no es rendirse. Es madurar. Y cuando comprendes el cambio, recuperas tu brújula interior. Eso —y no una báscula— es lo que de verdad cambia todo.
Surfea tu Vida a tu ritmo: un acompañamiento para esta etapa
Por eso, solo los días 29 y 30 de diciembre abro el acceso a
Surfea tu Vida a tu ritmo, un programa pensado para mujeres en perimenopausia que quieren atravesar esta etapa con calma, claridad y conciencia.
Siete semanas para:
- conectar contigo y con tu cuerpo desde otro lugar
- reconocer y activar tus fortalezas
- recuperar tu creatividad y tu energía vital
- revisar tu historia con una mirada más amable
- hacer balance sin juicio
- y volver a escuchar esa brújula interior que sabe por dónde seguir
No es un programa para cambiarte. Es un espacio para reconciliarte contigo y empezar el año sosteniéndote mejor.
Si sientes que este texto te habla, quizá este sea tu siguiente paso.
Porque cuando comprendes el cambio, recuperas tu brújula interior.
Y desde ahí, todo empieza a tener sentido.
PD: Si mientras leías este artículo has pensado en una amiga, esa que está cansada, confundida o exigida consigo misma, compárteselo o regálaselo.
A veces el mejor cuidado empieza así: poniendo palabras donde a otra mujer le cuesta llegar sola.
